Este texto está basado en el manual de entrenamiento de Marsha Linehan, el cual ofrece una mirada muy rica y profunda sobre las emociones humanas y cómo impactan en la vida. Es un recorrido exhaustivo por cómo se gestan desde una mirada no solo de la propia historia sino del contexto en donde se crean y manifiestan las emociones.
El mundo emocional puede ser caótico y doloroso. Con mucha frecuencia, el entorno desaprueba la expresión de las emociones, lo que aumenta el malestar tanto cuando éstas se suprimen, como cuando se expresan de manera intensa. La falta de regulación emocional puede empeorar los problemas, especialmente cuando las emociones interfieren sin recursos para comprenderlas y manejarlas. Por ello, es muy importante aprender a reconocerlas, regularlas y expresarlas de manera efectiva.
Existen emociones primarias, como alegría, tristeza, enojo, asco, miedo y sorpresa, y emociones secundarias, como vergüenza, ansiedad o aburrimiento, entre muchas otras.
Las emociones primarias cumplen una función adaptativa; sin embargo, en ocasiones pueden quedar encubiertas por respuestas emocionales secundarias.
En terapia cognitiva, la persona puede aprender a:
- Aumentar la conciencia de la emoción presente.
- Identificar y prevenir patrones de evitación de emociones y conductas inadaptadas.
- Aumentar la conciencia y la tolerancia de las sensaciones físicas relacionadas con las emociones.
- Utilizar procedimientos de exposición centrados en las emociones.
- Manejar emociones extremas.
- Entender y etiquetar emociones.
- Cambiar emociones no deseadas.
Características de las emociones
1. Las emociones son complejas
Las emociones son complejas porque suelen integrar distintas reacciones que ocurren al mismo tiempo, como pensamientos, sensaciones físicas, impulsos de acción y expresiones corporales.
2. Las emociones son automáticas
Las emociones son respuestas involuntarias y automáticas ante eventos internos y externos. No pueden modificarse de manera directa: es posible cambiar los eventos que las desencadenan o la forma en que se responde a ellas, pero no ordenar voluntariamente sentir una emoción específica ni detener una experiencia emocional sólo mediante la fuerza de voluntad. Las emociones suelen aparecer de manera repentina, aunque su intensidad puede acumularse gradualmente con el tiempo. También tienden a subir y bajar como olas; en la mayoría de los casos, duran desde algunos segundos hasta pocos minutos.
3. Las emociones se autoperpetúan.
Una vez que una emoción comienza, puede mantenerse o reactivarse. Esto ocurre porque sensibiliza a la persona frente a los eventos asociados con ella. Por ejemplo, cuando alguien está solo en una casa por la noche y siente miedo, cualquier pequeño sonido puede interpretarse como una amenaza. Cuando una persona está enamorada, puede prestar mayor atención a los aspectos positivos de quien ama. Del mismo modo, cuando aparecen los celos, ciertas conductas de la otra persona pueden interpretarse como señales de traición.
4. Las emociones tienen componentes.
Estos componentes están interrelacionados y cada uno influye en los demás. Por lo tanto, aunque una emoción puede comprenderse como una respuesta sistémica completa ante eventos externos e internos también resulta útil examinar cada componente por separado. Un aspecto central es que modificar sólo uno de estos componentes puede producir cambios en toda la respuesta emocional.
5. Algunas emociones son universales.
Probablemente existan entre diez y doce emociones universales, como enojo, asco o rechazo, miedo, culpa, alegría, celos, envidia, tristeza, vergüenza, sorpresa, interés y amor. Las personas nacen con una preparación biológica y con el potencial para experimentar estas emociones. Otras emociones se aprenden y suelen surgir como combinación de emociones primarias.
Componentes de las emociones
1. Eventos desencadenantes
Los eventos desencadenantes son sucesos o situaciones que ocurren justo antes de que comience una emoción. Funcionan como estímulos que activan una respuesta emocional en un momento particular. Pueden ser externos, cuando provienen del contexto, o internos, cuando se originan en pensamientos, sensaciones físicas, recuerdos o conductas de la propia persona.
a. Los desencadenantes pueden ser internos
Los pensamientos, las conductas y las reacciones físicas propias de una persona pueden provocar emociones. A su vez, una emoción puede dar lugar a otra emoción secundaria. Ejemplo: cuando una persona se siente triste, puede enojarse por sentirse de ese modo.
b. Los desencadenantes pueden ser externos
Los eventos del contexto, incluidas las acciones de otras personas, pueden provocar una emoción. Por ejemplo, que llueva el día de una boda o que un amigo diga algo hiriente puede generar tristeza.
c. Los eventos pueden desencadenar emociones automáticamente.
Un evento externo puede provocar una emoción de manera automática. Es decir, una persona puede reaccionar sin haber pensado conscientemente en el evento. Por ejemplo, puede sentir miedo al mirar hacia abajo desde un lugar alto o alegría al observar una puesta de sol.
d. Cuando los eventos desencadenantes cambian, las emociones también pueden cambiar.
Las emociones pueden modificarse cuando cambian los eventos desencadenantes. Para ello, la persona puede evitar ciertos estímulos cuando sea posible o tomar medidas para modificarlos mediante estrategias de resolución de problemas.
2. Las interpretaciones pueden contribuir a emociones complejas
Las interpretaciones, así como las creencias y suposiciones en las que se basan, pueden convertirse en parte de emociones muy complejas. Por ejemplo, la desesperación es tristeza combinada con la creencia de que las cosas son terribles y no mejorarán.
Muchas interpretaciones están basadas en creencias aprendidas.
Ejemplo: una persona no sentiría miedo ante un arma si no creyera que esta puede causar daño o muerte.
3. Factores de vulnerabilidad
Los factores de vulnerabilidad son condiciones o sucesos que hacen que una persona sea muy sensible a un evento desencadenante, más propensa a hacer interpretaciones emocionales y más reactiva biológicamente a situaciones específicas. Estos factores pueden ocurrir poco antes del evento desencadenante, o pueden haber ocurrido en el pasado lejano.
Los eventos del pasado lejano pueden aumentar la vulnerabilidad emocional.
Los eventos del pasado lejano pueden aumentar la vulnerabilidad emocional en el presente, especialmente cuando no han sido procesados o resueltos adecuadamente.
Ejemplo: una persona que ha atravesado una experiencia traumática puede responder ante situaciones similares como si el evento traumático estuviera ocurriendo nuevamente. Cuando alguien desarrolla TEPT, por ejemplo, puede reaccionar incluso ante estímulos pequeños asociados con el trauma como si este volviera a suceder. Pensar en un accidente automovilístico o encontrarse con un recordatorio de ese hecho puede evocar una reacción semejante a la experiencia original. Ejemplo: muchas personas adultas descubren que, en ocasiones, reaccionan emocionalmente ante otra persona de la misma manera en que lo hicieron frente a uno de sus padres, aunque la persona actual no se parezca a ellos. Por lo general, algo que la otra persona dijo o hizo guarda alguna similitud con experiencias previas. Así, un elemento del presente puede evocar una respuesta del pasado, incluso cuando la persona no es consciente de esa asociación.
4. El lenguaje corporal comunica emociones
Incluso cuando los rostros no se ven, el cuerpo puede comunicar emociones. La postura puede ser relajada, tensa, inclinada o con los hombros hacia atrás. Las manos pueden estar cerradas y apretadas, o abiertas y relajadas. Cada postura transmite información a los demás acerca de lo que una persona puede estar sintiendo. Asimismo, las personas pueden aprender a inhibir las expresiones emocionales o a manifestarlas de maneras diferentes. En el caso de las emociones complejas que se aprenden, también se aprenden sus formas de expresión. Algunas manifestaciones faciales y conductuales pueden expresar distintas emociones según la cultura general, regional, familiar, escolar y las diferencias individuales.
Fuente: Marsha M. Linehan, Manual de Entrenamiento en Habilidades DBT
