¿Qué podemos aprender de los perros?
Una de las características del TDAH, Trastorno por Déficit de Atención, es la desconexión crónica y reflexiva: desconexión del yo, de las propias actividades y de otras personas, de formas que interrumpen el funcionamiento y pueden ser muy frustrantes.
Un estudio veterinario del año 2017 revela que los perros con más interacciones con otros perros y con personas muestran menos síntomas de TDAH. «Cuánto más se conecte físicamente y se juegue con el perro, menos problemas tendrá. Los perros que pasan mucho tiempo solos también tienen probabilidad de mostrar TDAH. Los perros que duermen solos —aislados de sus amos u otros perros— tienen más problemas conductuales.»
Este estudio revela la importancia del juego y la proximidad social y afectiva. Haciendo un paralelismo con la infancia y el desarrollo, tal vez se medicaría menos a los niños teniendo en cuenta estas condiciones ambientales y sociales, sin atribuir tanto a lo genético.
La psicoterapia cognitiva promueve la integración de neurodivergencias como el TDAH y brinda herramientas para conectar con los propios intereses y con las relaciones interpersonales.

Ciencia · Perros y TDAH
Lo que la ciencia descubrió estudiando a más de 11.000 perros
En 2021, investigadores de la Universidad de Helsinki publicaron en la revista Translational Psychiatry un estudio que analizó el comportamiento de más de 11.000 perros domésticos. Sus hallazgos son reveladores: los perros que pasaban más tiempo solos en casa eran significativamente más hiperactivos, impulsivos y desatentos que los que convivían más con sus dueños y otros animales.
La investigadora doctoral Sini Sulkama lo explicó con claridad: «Como animales sociales, los perros pueden frustrarse y estresarse cuando están solos, lo que puede manifestarse en forma de hiperactividad, impulsividad y falta de atención.» Los investigadores también encontraron que los mismos circuitos cerebrales —las mismas vías neurobiológicas que regulan la actividad y la concentración— funcionan de manera similar en perros y en humanos.
Desde el punto de vista neurobiológico, estudios del Hospital Universitario Rof Codina de la Universidad de Santiago de Compostela identificaron alteraciones en los niveles de dopamina y serotonina en perros con comportamiento tipo TDAH, un mecanismo sorprendentemente similar al que se observa en personas con este trastorno. Esto convierte al perro en un modelo científico único para entender mejor el TDAH humano.
El paralelismo es poderoso: un perro que juega poco, que no tiene contacto afectivo o que vive aislado, desarrolla síntomas. Un niño que crece con escaso juego, bajo contacto afectivo, sin conexión emocional estable, también. La conexión no es un lujo: es una necesidad neurobiológica.
¿Qué es el TDAH? Definición y bases neurobiológicas
El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es una alteración neurobiológica del desarrollo. Provoca dificultades crónicas de concentración, hiperactividad e impulsividad, lo que interfiere significativamente en el rendimiento académico, laboral y social de quien lo padece.
Lejos de ser una condición pasajera o producto de falta de voluntad, el TDAH tiene una base neurológica documentada. Las investigaciones de neuroimagen muestran diferencias en el córtex prefrontal y el sistema dopaminérgico —las mismas regiones que vimos alteradas en los perros con comportamiento tipo TDAH. Estas diferencias explican por qué las personas con TDAH no simplemente «se distraen por elección»: su cerebro procesa la atención y la motivación de una manera genuinamente distinta.
¿Qué significa TDAH? Origen del término y neurobiología
Las siglas TDAH corresponden a Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. En inglés se conoce como ADHD. El trastorno está asociado a una disfunción en la regulación de dos neurotransmisores clave: la dopamina y la noradrenalina. Estas sustancias modulan los circuitos de atención sostenida, inhibición de respuestas y planificación.
El componente genético del TDAH es alto: los estudios de gemelos estiman una heredabilidad de entre el 74 % y el 88 % (Faraone & Larsson, 2019; Larsson et al., 2014). Sin embargo, los genes por sí solos no determinan el diagnóstico. El entorno —la calidad del vínculo, el acceso al juego, la estimulación afectiva— actúa como modulador esencial. Exactamente como ocurre con los perros.
Según la Organización Mundial de la Salud, el TDAH afecta a entre el 5 % y el 7 % de los niños en edad escolar y a entre el 2 % y el 5 % de los adultos a nivel mundial. El subdiagnóstico sigue siendo un problema relevante, especialmente en mujeres y en personas adultas.
¿Qué provoca el Trastorno por Déficit de Atención en la vida diaria?
Los síntomas principales del Trastorno por Déficit de Atención se agrupan en dos categorías:
1. Inatención
- Dificultad para mantener la concentración en clases, reuniones o tareas.
- Problemas para organizarse, seguir instrucciones y terminar proyectos.
- Olvido frecuente de citas o pérdida constante de objetos personales.
2. Hiperactividad e Impulsividad
- Necesidad constante de moverse, retorcerse en el asiento o hablar en exceso.
- Dificultad para jugar o realizar actividades tranquilas.
- Actuar sin pensar y tener problemas para esperar el turno en filas o conversaciones.
Más allá de estas dos categorías, el impacto del TDAH en la vida diaria incluye dimensiones que a menudo se subestiman: la disfunción ejecutiva, la procrastinación crónica, la hipersensibilidad al rechazo, la dificultad para gestionar el tiempo y la sensación constante de estar abrumado. Como los perros solos en casa, el cerebro con TDAH se desregula cuando no tiene estructura, estímulo afectivo y conexión.
Memoria de trabajo
Dificultad para retener información mientras se realiza otra tarea. Se olvida lo que se iba a buscar al llegar a otra habitación.
Gestión del tiempo
Percepción distorsionada del tiempo: subestiman cuánto tardan las tareas y llegan tarde con frecuencia, a pesar de tener intención de puntualidad.
Regulación emocional
Altibajos emocionales más marcados y mayor sensibilidad a la frustración. Las reacciones pueden parecer desproporcionadas al contexto.
Inicio de tareas
Dificultad para «arrancar», incluso con tareas que se quieren hacer. No es pereza: es una falla en el sistema de activación cerebral.
¿Cómo es una persona con TDAH?
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad es una condición del neurodesarrollo. Las personas con TDAH presentan un patrón continuo de inatención, hiperactividad e impulsividad que afecta su vida diaria. El comportamiento varía según si predomina la inatención, la hiperactividad o una combinación de ambas.
- Falta de atención: se distraen fácilmente, olvidan citas, pierden objetos, pueden parecer ausentes cuando se les habla.
- Hiperactividad: necesidad de moverse, hablar demasiado; en adultos se vive como «tensión interna».
- Impulsividad: interrumpen, responden antes de que terminen la pregunta, toman decisiones sin evaluar consecuencias.
- Hiperfoco: pueden concentrarse intensamente durante horas en algo de su interés, perdiendo la noción del tiempo.
- Desregulación emocional: altibajos marcados y mayor sensibilidad a la frustración o al rechazo.
¿Cómo se diagnostica el Trastorno por Déficit de Atención?
El diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención es clínico. Un profesional especializado recopila información a través de entrevistas, escalas estandarizadas (Conners, DIVA 2.0, SNAP-IV) y reportes de múltiples fuentes. Para que sea válido según el DSM-5 deben cumplirse estos criterios:
- Al menos 6 síntomas de inatención y/o hiperactividad-impulsividad (5 en mayores de 17 años).
- Síntomas presentes antes de los 12 años.
- Síntomas observados en dos o más contextos (escuela, hogar, trabajo).
- Deterioro funcional significativo en la vida académica, laboral o social.
- Los síntomas no se explican mejor por otro trastorno.
El DSM-5 reconoce tres presentaciones: predominantemente inatenta (más frecuente en niñas, suele pasar desapercibida), predominantemente hiperactiva-impulsiva (más visible, más diagnosticada históricamente) y combinada (la más frecuente en la población general).
Factores de riesgo y comorbilidades
Aunque se desconocen los detonantes exactos, algunos factores de riesgo ambientales incluyen el nacimiento prematuro, el tabaquismo o consumo de alcohol durante el embarazo, y la exposición a toxinas como el plomo. No tratar o no gestionar el TDAH suele provocar consecuencias secundarias como:
- Baja autoestima y frustración acumulada.
- Dificultades para mantener relaciones interpersonales estables.
- Riesgo elevado de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión u otras dificultades de aprendizaje.
Y aquí volvemos a los perros: los mismos factores de riesgo ambientales que activan el TDAH-like en perros —el aislamiento, la falta de juego, la ausencia de contacto afectivo— aparecen también como moduladores del desarrollo infantil. La ciencia confirma lo que la intuición ya sabía: los vínculos protegen.
Tratamiento del TDAH: un abordaje multidisciplinario
El tratamiento es multidisciplinario e incluye terapia conductual y, en muchos casos, medicación. La evidencia científica respalda que la combinación de intervenciones farmacológicas y psicológicas produce mejores resultados que cualquiera de las dos por separado.
En la Terapia Cognitiva adaptada al TDAH trabajo desde adentro: no solo en los síntomas, sino en la narrativa que la persona construyó sobre sí misma a lo largo de años de incomprensión. Integrar la neurodivergencia significa dejar de verse como «roto» y empezar a entender el propio cerebro con curiosidad y compasión, encontrando estrategias que funcionen para ese cerebro en particular.
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) adaptada al TDAH ha demostrado eficacia para mejorar la organización, la gestión del tiempo, la regulación emocional y el manejo de la procrastinación. En niños, el componente familiar es esencial: un entorno que entiende el TDAH como diferencia neurológica —y no como desobediencia o pereza— cambia radicalmente la trayectoria del desarrollo.
«Tal vez se medicaría menos a los niños teniendo en cuenta las condiciones ambientales y sociales, sin atribuir tanto a lo genético.»— Ivana Buttazzoni, psicóloga
¿Por qué empezar esta terapia si crees que tienes TDAH?
Escribir sobre perros y conexión temprana no es casualidad. Trabajo desde una mirada que pone el vínculo, el entorno y la historia de cada persona en el centro — antes que utilizar el diagnóstico como un estigma o la medicación como único recurso.
Con más de 15 años de experiencia clínica y formación en la Universidad de Buenos Aires, integro herramientas diagnósticas, Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), Terapia Dialéctico Conductual (DBT), teoría del apego y trauma complejo. El resultado de este enfoque brinda recursos efectivos y amplios para las necesidades de las personas con esta condición.
Atiendo online, lo que significa que podés consultarme desde cualquier lugar de Argentina o el mundo — porque la distancia no debería ser un obstáculo para cuidar tu bienestar.
01
Especialista en TDAH, no generalista
El TDAH es una de sus áreas de especialización específica, junto con Autismo, TLP y consumo problemático. Conoce la diferencia entre un cerebro con TDAH y uno que simplemente «se distrae».
02
Enfoque integrativo, no recetas
Ninguna persona con TDAH es igual a otra. Ivana diseña un plan a medida combinando TCC, mindfulness y teoría del apego según lo que cada consultante necesita — no un protocolo rígido o cerrado.
03
Trabajo con la persona, no sólo con el síntoma
El TDAH no diagnosticado en la infancia deja marcas: baja autoestima, frustración acumulada, sensación de ser «demasiado». Ivana trabaja esta narrativa, no sólo con los síntomas visibles y además la puedes consultar para un diagnóstico preciso.
¿Querés saber si podemos trabajar juntos/as?
Contactame para una primera consulta. Contame tu situación y veamos cual es el mejor proceso para acompañarte.
Agendá una sesión →💬 Escribí por WhatsApp
📚 Fuentes y referencias académicas
- U. Helsinki Sulkama, S. et al. (2021) — Canine hyperactivity, impulsivity, and inattention share similar demographic risk factors and behavioural comorbidities with human ADHD. Translational Psychiatry, 11, 501. Universidad de Helsinki. Estudio con más de 11.000 perros.
https://www.nature.com/articles/s41398-021-01626-x - CDC Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) — ¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)? Información oficial sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento. Actualizado 2024.
https://www.cdc.gov/adhd/es/articles/que-es-el-trastorno-por-deficit-de-atencion-e-hiperactividad-tdah.html - Nature / Mol. Psychiatry Faraone, S.V. & Larsson, H. (2019) — Genetics of Attention Deficit Hyperactivity Disorder. Molecular Psychiatry, 24(4), 562–575. SUNY Upstate Medical University e Instituto Karolinska.
https://www.nature.com/articles/s41380-018-0070-0
Nota: Este artículo tiene carácter informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud mental. Si sospechas que vos o alguien de tu entorno podría tener TDAH, consulta con un médico, psiquiatra o psicólogo especializado para una evaluación adecuada.
